Por encima de los 2.500 metros, el Pirineo catalán muestra su cara más exigente: crestas rocosas, lagos helados buena parte del año y panorámicas que llegan hasta los Alpes en un día claro. Este reto reúne las 34 cimas del país que superan esta cota, desde el Pedraforca hasta la Pica d'Estats, pasando por los grandes tresmiles del Valle de Arán y el Pallars. No todas exigen el mismo nivel técnico, pero todas comparten el ambiente de la alta montaña: preparación física, material adecuado y respeto por la meteorología pirenaica.
Por encima de los 2.500 metros, el Pirineo catalán muestra su cara más exigente: crestas rocosas, lagos helados buena parte del año y panorámicas que llegan hasta los Alpes en un día claro. Este reto reúne las 34 cimas del país que superan esta cota, desde el Pedraforca hasta la Pica d'Estats, pasando por los grandes tresmiles del Valle de Arán y el Pallars. No todas exigen el mismo nivel técnico, pero todas comparten el ambiente de la alta montaña: preparación física, material adecuado y respeto por la meteorología pirenaica.