
El Ripollès es una comarca de contrastes: los pueblos del valle del Ter, las iglesias románicas de Ripoll y Camprodon, y de repente, las crestas de alta montaña que separan Cataluña de Francia. Esta colección cubre todo el espectro, desde las cimas moderadas como Milany y Bellmunt hasta los gigantes de la alta montaña: Puigmal, Gra de Fajol, Pic de Bastiments y el salvaje Balandrau.

La cima que vigila Camprodon desde el este. A 1.248 metros, es una excursión ideal para debutar en el Ripollès: bosques de pino y vistas al valle del Ritort.

Una roca calcária que emerge sobre la plana de Vic. La subida es corta pero intensa, y las vistas al Ripollès y al Montseny desde arriba valen mucho la pena.

Una cima solitaria a 1.610 metros entre el Ripollès y la Garrotxa. Hayedos y vistas a las dos comarcas, sin las aglomeraciones de las cimas más famosas.

El mirador clásico del Ripollès. Desde los 2.040 metros se abarca todo el Pirineo Oriental, con el Puigmal y el Canigó como protagonistas. Ruta desde Planoles muy popular.

Una cima frontera con Francia a 2.465 metros. Subida larga desde Setcases, pero el silencio y las vistas al Vallespir desde arriba justifican el esfuerzo.

El más exigente y solitario del Ripollès. A 2.585 metros, combina un paisaje alpino duro con vistas al valle de Ribes y a las crestas pirenaicas que se extienden hasta el horizonte.

Sorpresa del Ripollès: 2.714 metros accesibles para senderistas con experiencia desde el Coll de la Marrana. La frontera con Francia se toca con la mano.

La segunda montaña de Cataluña en el Ripollès: 2.881 metros de cresta afilada sobre los lagos del Carlit y los circos glaciales de la Cerdanya. Terreno de alta montaña.

El techo del Ripollès y de toda la frontera oriental: 2.910 metros que dominan desde la Cerdanya hasta la Costa Brava en días claros. La cima estrella de la comarca.